sábado, 4 de abril de 2020

Juegos en familia: el cuento imposible de contar / Escritura creativa

Para descansar un poco, les proponemos un juego que inventó Susana Artal en el libro Cómo jugar y divertirse con los niños llueva, truene o brille el sol.

Las instrucciones son las siguientes:

Se sorteará un participante, al cual se le entrega por escrito, una historia breve (5 líneas máximo) que él no conoce. Deberá leerla cuidadosamente y una vez que considere que la recuerda a la perfección, devolverá el papel. 
Su objetivo será contar lo que ha leído al resto de sus compañerxs sin omitir detalles ni alterar el orden de los acontecimientos relatados.
El resto de lxs participantes comenzará a formularle preguntas interrumpiendo el curso del relato

El arte de hacer preguntas – Desarrollo Organizacional 

Se le interrogará sobre detalles que el muy paciente relator deberá contestar utilizando su imaginación. El fin que persigue el amable auditorio es obligar al relator a apartarse de su historia hasta que se pierda y olvide parte de lo que debe narrar, altere el orden de los hechos o no recuerde el final del cuento.
Por supuesto, el relator está obligado a contestar todas las preguntas y una vez que se ha interrumpido, no podrá continuar narrando hasta que no hayan cesado las curiosidades de sus compañerxs. Estos, a su vez, no podrán formularle preguntas sobre las partes ya relatadas de la historia.
Como todxs los participantes excepto el narrador conocen la historia por haberla fabricado en conjunto, y además tienen el papel escrito en sus manos, penalizarán los errores que se cometieran de la siguiente manera:

a) detalle omitido 1 punto en contra
b) alteración del orden de los hechos 2 puntos en contra
c) olvido del final de la historia 3 puntos en contra

Si el relator concluyera su tarea sin cometer falta alguna obtendrá 10 puntos a favor


Ejemplo

Carlos debe narrar la siguiente historia a sus amigxs:

La abuela de Pepito, mi vecino, fue ayer al supermercado a comprar sardinas. Al salir se encontró con Alicia, mi tía, quien había comprado alimento para su gato. Las dos señoras tropezaron y confundieron sus bolsos. El abuelo de mi amigo cenó esa noche alimento para gatos y el gato de mi tía, sardinas.

Al empezar a narrar ´la abuela de ...´ le interrumpen:
Paula ¿Qué edad tenía la buena señora?
Carlos 82 años
Marcela ¿Cómo se llamaba?
Carlos María Antonieta
Marcela ¿Sufría de reumatismo?
Carlos No.

Hablar y escuchar desde el corazón | EL CORREO del GOLFO


Y así sucesivamente...Ahora ¡¡a jugar!! Después nos cuentan cómo les fue :)




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